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¿Somos concientes de que cada click que damos en Internet es información que se vende a las empresas? Solo en el caso de Facebook, el banco de datos de cada uno de sus 1.700 millones de usuarios (e-mail, edad, género, trabajo, currículum, agenda, eventos personales, localización, preferencias de todo tipo, etc.) es un material tan preciado que cientos de compañías pagaron €15.176 millones en 2015 por ellos. Se trata de una cifra un 48% más alta que solo un año atrás, nueve veces más que en 2010 y la mitad de lo previsto por la propia empresa para 2017.

En el caso de Google -que monitorea a sus usuarios a través de sistemas operativos como Android, buscadores como Chrome o aplicaciones como Maps-, obtuvo ganancias por €67.000 millones por publicidad el año pasado.

Estos datos de usuarios funcionan como una materia prima lista para venderse en Internet y se obtiene a partir del uso que hacen cada minuto que los usuarios pasan conectados a la red. Con ellos, las empresas encuentran clientes que pagan por dirigir publicidad a un perfil muy concreto de usuario, muchas veces el mismo que originalmente aportó sus datos.
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Cuando compartimos información haciendo un me gusta en las redes lo hacemos de forma voluntaria, generando mucha inteligencia: gustos, aficiones, ideología política, pautas culturales…. Todo eso se analiza, procesa y comercializa a anunciantes que buscan un público particular”, explicó a diario El Mundo de España Deepak Daswani, experto de Deloitte CiberSOC.

Lo curioso de todo es que, a pesar de subir constantemente información, los usuarios no saben que esos datos pueden ser compartidos. “Estas empresas no cometen ninguna ilegalidad, ya que un usuario accede a ceder sus datos a cambio de un servicio. Todas las imágenes que se suban a Instagram, por ejemplo, ya son propiedad de esta plataforma y pueden utilizarlas como quieran”, explica Barrachina.

Sin embargo, según el profesor de Dirección Comercial del Iese, Julián Villanueva, la clave reside en una cuestión de confianza: “Si estas empresas vendieran nuestras imágenes personales o identidad a terceros perderían la confianza del usuario, y sin esa confianza se morirían”.

VIA GiraBsAS

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